
A veces me siento como un órgano sacado de un animal vivo. Hasta la más pequeña sacudida salta a la vista, es como tener que confesarse todo el tiempo.
Puedo permanecer con la cara inexpresiva si quiero, pero en cuanto me olvido, empieza a moverse y todo el mundo sabe exacamente lo que estoy sintiendo en cada momento...
...sólo querría enterrarme a cien mil kilómetros bajo el suelo.

Hoy he conocido a Hanna.
ResponderEliminarAhora la he reconocido en la foto, ¡Que guay me siento!
Y debo discrepar de tu entrada, no hay ni dios que sepa lo que estas pensando en NIGUN momento.
¿Has visto, estoy firmando en tu blog?
Mola, ¿Eh?
Por cierto me encanta y me deprime al mismo tiempo la cancion que tienes puesta en el blog.